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La importancia del costo

Si te hubieran dicho 10 años atrás que en los malls la gente iba a llevar su propia bolsa reutilizable, que en los super habrían pasillos con productos veganos, o que un camión se movería por diferentes comunas, vendiendo a granel… ¿Qué habrías pensado?

De hecho, ¿Qué habrías pensado que tenían en común todas estas formas de consumo?

Si tu respuesta es que son acciones eco friendly, estás en lo correcto. 

Cada vez es más común que el impacto ambiental de un producto o servicio tenga más importancia en la preferencia que le den (o no) los consumidores. 

El cambio climático, la contaminación del medio ambiente y sus efectos en nuestras vidas son algunas de las razones que nos motivan a tomar en cuenta el impacto de lo que consumimos. 

Por ejemplo, en Chile los consumidores están entre los más preocupados por el medio ambiente, a nivel mundial.  Esto no es solo una tendencia, es un cambio en el carácter del consumidor. 

Consumidores activos

El consumidor activo es un consumidor informado. Cuando compra un producto, no lo prefiere solo por su contenido. Considera su producción, sus efectos e incluso lo que piensan los demás sobre el producto. 

Las generaciones más jóvenes son muy conscientes de que les tocará vivir los efectos ambientales de sus acciones. De hecho ya las viven y entienden que lo que deciden hoy, influye en que tengan un mejor o peor futuro. 

Y mientras que estos consumidores aumentan y profundizan sus hábitos, hay diferentes empresas que optan por un modelo eco friendly.

Empresas con propósito

Algunas se reinventan y otras surgieron como iniciativas sustentables, pero todas comparten el objetivo de conectar con aquellas personas que desean hacerse responsables de lo que pagan. 

Es el caso de las empresas B. Estas son aquellas que cuentan con el llamado sello B, que certifica su responsabilidad social y ambiental. Es decir, que lo que hacen y la manera en que lo hacen, busca ser responsable de un problema que usualmente generan sus competidores no B. 

Por ejemplo, la iniciativa Algramo, surgida el 2013, apostó por repopularizar las compras al gramo, pero adaptándolas a un contexto de e-commerce y digitalización. 

Primer prototipo funcional de algramo. Iniciativa eco friendly

El caso de esta app no solo habla de un uso inteligente de la tecnología para revalorizar una tendencia comercial que venía en desuso. También es un ejemplo de una empresa con propósito. 

Las empresas con propósito son aquellas que desde su modelo de negocios, buscan solucionar un problema social-ambiental como uno de sus objetivos. En este caso, disminuir el volumen de residuos que generan los empaques (botellas, bolsas y cajas plásticas desechables)

En síntesis, el impacto ambiental de lo que consumimos se ha convertido en un factor que cada día influye más en las decisiones que tomamos. 

Pero no es un tema que solo preocupa a los consumidores o a las empresas. La ley de bolsas plásticas o la de reciclaje son dos ejemplos de cómo la legislación también sigue el mismo camino. 

Y con una dirección tan clara, la invitación es a informarse y aportar, ya sea comprando, o adaptándonos al cambio. 

Autor

Carlos Miranda

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